El presente nacional y latinoamericano atraviesa momentos más que importantes. Frente a esta realidad el Trabajo Social no puede permanecer al margen, desafiándonos a que una de las nociones que le dan vida al mismo como es la cuestión socia tenga un sentido de creación común.
¿Qué queremos decir con esto? Que si bien la visión dominante sobre la cuestión social se apoya fundamentalmente en la pregunta de cómo regular, clasificar o asistir a los sectores populares que aparecen como “fenómenos preocupantes”, hoy nos vemos exigidos a que esta noción aparezca en escena desde la pregunta sobre la creación de modos de integración social.
Repensar la cuestión social necesariamente debe llevarnos a reflexionar sobre las causas que la originan. Desigualdad, injusticia social y concentración de la riqueza en pocas manos, en la configuración de nuestras sociedades, y dependencia económica, política y cultural de los países imperiales, en el plano político nacional, conforman, como partes indivisibles de un mismo proceso, la doble conflictividad constitutiva de nuestros países.
Desde esta perspectiva, la reflexión sobre la cuestión social debe abordar como inherente la dimensión “política”, las disputas de “poder” en nuestras sociedades, la “cuestión nacional y latinoamericana”, la “dominación cultural” y sus mecanismos; para así dar cuenta de la particularidad y complejidad que asume lo social en la realidad concreta de las sociedades de América Latina.
Poner en debate la noción dominante sobre “lo social” en
Que no es otra cosa que afirmar, la necesidad de un nuevo proyecto de Educación Superior que, a partir de reorientar la formación hacia un perfil profesional crítico y comprometido, ubique