Jornadas sobre CUESTIÓN SOCIAL, políticas públicas y prácticas comunitarias / Facultad de Ciencia Política / Jueves 24 de junio




El presente nacional y latinoamericano atraviesa momentos más que importantes. Frente a esta realidad el Trabajo Social no puede permanecer al margen, desafiándonos a que una de las nociones que le dan vida al mismo como es la cuestión socia tenga un sentido de creación común.

¿Qué queremos decir con esto? Que si bien la visión dominante sobre la cuestión social se apoya fundamentalmente en la pregunta de cómo regular, clasificar o asistir a los sectores populares que aparecen como “fenómenos preocupantes”, hoy nos vemos exigidos a que esta noción aparezca en escena desde la pregunta sobre la creación de modos de integración social.

Repensar la cuestión social necesariamente debe llevarnos a reflexionar sobre las causas que la originan. Desigualdad, injusticia social y concentración de la riqueza en pocas manos, en la configuración de nuestras sociedades, y dependencia económica, política y cultural de los países imperiales, en el plano político nacional, conforman, como partes indivisibles de un mismo proceso, la doble conflictividad constitutiva de nuestros países.

Desde esta perspectiva, la reflexión sobre la cuestión social debe abordar como inherente la dimensión “política”, las disputas de “poder” en nuestras sociedades, la “cuestión nacional y latinoamericana”, la “dominación cultural” y sus mecanismos; para así dar cuenta de la particularidad y complejidad que asume lo social en la realidad concreta de las sociedades de América Latina.

Poner en debate la noción dominante sobre “lo social” en la Universidad hace a replantear el sentido mismo de la educación superior y el conocimiento que hoy producimos. Nos plantea posicionarnos desde un pensamiento que hable de lo social y lo nacional como instrumentos no sólo de explicación ontológica del hombre, sino también como intérpretes de nuestra propia historia, ubicando como prioridades los intereses populares.

Que no es otra cosa que afirmar, la necesidad de un nuevo proyecto de Educación Superior que, a partir de reorientar la formación hacia un perfil profesional crítico y comprometido, ubique la Universidad como actor protagónico en el abordaje de la cuestión social, lo que nos convoca desde un sentido transformador, llevando implícito el desafío de construir un proyecto de país para todos.